dissabte, de març 08, 2008

Deconstrucció de la metàfora

La meua vida sense tu: una borsa de pipes sense sal.
No sap a res.

2 comentaris:

confin ha dit...

Ya ves... las pipas de hámster se escupen en un rincón.

El beige me gusta. Siempre es un acierto.

wella ha dit...

Yo creia que se almacenaban un buen rato en la boca, hinchándola cual globo de peseta. Al menos, eso es lo que hacía el único hámster que he tenido en mi vida y que, por cierto, una noche se comió una camiseta de Fido Dido de mi hermano. Ya ves.

El beig no siempre es un acierto, sobre todo si ése es tu color de piel. Pero el blog me salió así. Y cualquiera le contradice.